Gurú de las Diagonales: La montaña rusa de Carson Wentz

ORLANDO — Dicen que la confianza garantiza el 50 por ciento del éxito y cuando ella desaparece, vemos caídas estrepitosas que, a veces, son difíciles de explicar.

Vamos a intentarlo con Carson Wentz, quien pasó de candidato al premio MVP y futuro más que prometedor a un mariscal «roto» mentalmente.

La temporada 2017 fue sencillamente extraordinaria para el quarterback de los Philadelphia Eagles. Wentz lanzó 33 touchdowns contra apenas siete intercepciones. Su movilidad, su brazo y sus buenas decisiones fueron las principales razones por las cuales era uno de los grandes candidatos al MVP y llevó a los Eagles a un récord de 11-2 antes de sufrir la rotura de los ligamentos cruzados de la rodilla.

Una de las pocas críticas que teníamos sobre su juego era que no evitaba el contacto lo suficiente y se exponía a golpes innecesarios.

Acto seguido, Nick Foles guió a Philadelphia al Super Bowl y si bien creo que todos sabíamos la respuesta, una pregunta se empezó a instalar en los medios de comunicación: ¿quién es el mejor hombre para guiar a estos Eagles al éxito, Wentz o Foles?

A eso se le sumaron los rumores de que Wentz no era un buen líder y no tenía la mejor relación con sus receptores.

Philadelphia, con lógica y razón, optó por Wentz, pero fue allí que el mariscal de Philadelphia estuvo expuesto a sus primeros cuestionamientos públicos.

Acto seguido, sufrió sus primeros cambios en las laterales. Los hombres en los cuáles tanto confiaba y que habían sido tan cruciales para su éxito se fueron en un abrir y cerrar de ojos. Su coordinador ofensivo, Frank Reich, aceptó el trabajo para ser el entrenador de los Indianapolis Colts y su entrenador de mariscales, John DeFilippo, se fue a Minnesota para ser el coordinador ofensivo.

Su nivel se mantuvo en las siguientes dos temporadas (48 TDs vs. 14 INTs con un índice de pasador de 96.7), pero ya sin el éxito de equipo (marca de 14-13) y con las lesiones como común denominador. En 2018 tuvo una fractura en la espalda y en 2019 sufrió una conmoción cerebral.

Entiendo que los Eagles en general han sido un hospital. El año pasado no tenían receptores abiertos saludables y este año, no sólo ellos, también los que uno podría alegar son sus dos mejores linieros ofensivos están fuera de acción.

Pero no es excusa. Los grandes jugadores se sobreponen a los problemas a su alrededor (ver Russel Wilson) y Wentz sencillamente no la hecho.

Wentz este año muestra poca inteligencia situacional al cometer errores costosos en momentos cruciales y muestra una imprecisión llamativa.

Doug Pederson tiene el sistema Costa Oeste en la ofensiva, basado en pases cortos y rápidos. Muchas veces, la protección no es el principal problema, más bien la imprecisión de Wentz.

¿Cuán malo ha sido lo de Wentz este año?

Wentz está entre los peores mariscales de la liga en porcentaje de pases completos, yardas por aire, pases de touchdown e índice de pasador. Como si fuese poco, lidera a la NFL en intercepciones y es segundo en balones sueltos perdidos.

Esto nos lleva a otra pregunta para la cual todavía no tengo una respuesta definitiva: ¿es Wentz tan bueno como pensabámos?

En retrospectiva, su único año de elite fue 2017 y lo que separa a un mariscal de primera línea del resto es la consistencia, algo que Wentz no ha mostrado en sus primeros cinco años en la liga.

En inglés hay un dicho que dice, «He is pressing». Significa esencialmente que una persona toma riesgos innecesarios y está afectado por la presión; por ende, juega sin margen.

En el sentido literal de la palabra, «pressing» es apretar. Hay ocasiones en las que hasta se percibe que Wentz apreta demasiado el ovoide y por ende, algunos de sus pases van a los pies de sus receptores. Es la muestra de un mariscal que no juega suelto sino presionado.

No sé si es porque lo han golpeado mucho o porque simplemente le ha costado lidiar con la presión popular y el negativismo a su alrededor.

Aún no me doy por vencido por Wentz, pero creo que es momento de que se mire largo y tendido al espejo, porque si no logra superar estos momentos de presión, su mal nivel mostrado en este inicio de temporada, pudiese ser un camino sólo de ida.

Los Eagles invirtieron $128 millones en Wentz, a quien tienen bajo contrato hasta el finalde la temporada 2024, pero por más que no lo admitan públicamente, los Eagles están preocupados y no los culpo.

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